Desordenadores

Ya de pequeños se nos invita a organizar nuestra vida secuencialmente, a hacer una cosa tras otra de manera ordenada. Nada de improvisar, nada de salirnos de la línea, nada de hacerlo todo a la vez. Incluso la máquina más cercana a nuestra inteligencia la llamamos ordenador, como si el orden representara el punto álgido